¡La guerra regresó al Putumayo!

Asesinatos, atentados, amenazas y persecuciones afrontan diariamente las comunidades periféricas del sur amazónico colombiano. En las veredas del Putumayo, territorios en los que históricamente se ha padecido todo el rigor de la guerra, la esperanza de la paz, tras la firma de los acuerdos entre la guerrilla de las Farc-Ep y el Gobierno Nacional; se diluye completamente ante el asesinato sistemático de líderes sociales, excombatientes y el incumplimiento continuo a los acuerdos pactados. El surgimiento de diversos actores armados genera nuevas dinámicas en la confrontación bélica, por el control territorial de las rutas de la coca. Informe especial.

Ginna Tatiana Piragauta G. / RecSur

El terror se desató el pasado miércoles 8 de enero del 2020, en la zona rural de Puerto Guzmán (Putumayo), municipio limítrofe con el departamento del Caquetá y la selva amazónica en la frontera con Perú y Ecuador. Esa noche, dos motocicletas con cuatro hombres a bordo, realizaron un macabro recorrido de la muerte a campesinos laboriosos y humildes, según la acción urgente emitida por la Red de Derechos Humanos del Putumayo, Piamonte (Cauca) y Cofanía de Sucumbíos (Nariño).

Los cuatro hombres iniciaron su recorrido a las 6:00 p.m., en la vía de la cabecera de la inspección de Santa Lucía, que conduce hacia la vereda Los Mangos, en el municipio de Puerto Caicedo (Putumayo). Al pasar por la vereda Buena Esperanza, se detuvieron y señalaron hacia la vivienda de Arturo Tovar Collazos, presidente del Núcleo. Él los observó prudentemente desde su vivienda y ellos continuaron su camino.

A las 6:30 p.m. se detuvieron en la vereda El Caño Sábalo, en la inspección de Santa Lucía, distante a tres kilómetros de Buena Esperanza. Llegaron a la casa del señor Oscar Quintero Valencia, lo preguntaron por su nombre. Al identificarlo, lo asesinaron sin mediar palabra. Posteriormente, los asesinos se desplazaron en sus motocicletas hacia la vereda vecina: El Mango, en la inspección de Santa Lucía. Arribaron a la casa del señor Gentil Hernández  y lo asesinaron en el lugar.

Con la mayor tranquilidad, los hombres armados se devolvieron por la misma vía. Hacia las 7:00 p.m. regresaron a la vereda Buena Esperanza, a la casa del presidente del Núcleo, Arturo Tovar Collazos. Los homicidas llegaron a su puerta y le dijeron a la esposa que lo necesitaban para que les prestara unas herramientas. La mujer le avisó al hombre de 38 años de edad, que previamente los había visto señalar su casa y prefirió esconderse, huyendo por detrás de la vivienda hacia una zona boscosa. Allí llamó a la fuerza pública mientras los asesinos huían del lugar. El señor Arturo regresó a su hogar custodiado por las autoridades.

Muerte y preocupación 

En Puerto Guzmán la situación es delicada. Tan solo un día antes de estos homicidios, el pasado martes 7 de enero del 2020, fue asesinada la lideresa social Gloria Ocampo en la vereda La Estrella, en la inspección El Cedro. Este asesinato fue un duro golpe para las comunidades y las organizaciones sociales de base.

Gloria era la secretaria de la Junta de Acción Comunal, fue candidata al Concejo en las pasadas elecciones y era la representante de su comunidad en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) y de sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito (PNIS), del cual fue una gran impulsora.

¡La guerra regresó!

En el municipio de Puerto Guzmán la situación de zozobra e intimidación inició el pasado mes de septiembre de 2019, según el trabajo realizado por la Red de Derechos Humanos del Putumayo, Piamonte (Cauca) y Cofanía de Sucumbíos (Nariño).  La información recopilada en el territorio señala la incursión del grupo armado ilegal autodenominado ‘la mafia Sinaloa´, quien viene desplazándose por el bajo Putumayo desde hace algunos meses.

Esta organización criminal, dedicada esencialmente al control territorial de las rutas de comercialización de la pasta base de coca, que producen las familias cocaleras en las veredas en las que ha crecido exponencialmente el cultivo de las plantas de uso ilícito; ha tenido una mutación significativa en los últimos meses, y hoy es integrada por un numero considerable de excombatientes de las Farc, incluidos algunos mandos medios, reconocidos por las comunidades.

El reclutamiento que genera esta organización con estructura militar, está dirigida esencialmente hacia los jóvenes campesinos, a excombatientes e inmigrantes venezolanos; con el atractivo pago mensual de dos millones de pesos para realizar sus actos criminales; según diversos testimonios recogidos en el sector. Tienen una presencia significativa en la zona rural del bajo Putumayo, en donde se les responsabilizan de múltiples asesinatos de campesinos en la guerra con el frente ‘Carolina Ramirez – Farc Ep’.

La comunidad de Puerto Guzmán aseguró que ‘la mafia Sinaloa´ entró el pasado 13 de septiembre de 2019 por el caserío de Puerto Rosario, distante a 30 minutos de la cabecera municipal.  Allí reunió a toda la población civil en la plaza y anunciaron que llegaban al territorio para quedarse. Reafirmaron la guerra a muerte con el frente ‘Carolina Ramirez – Farc Ep’ y les aseguraron a las comunidades que contaban con todo el apoyo de la fuerza pública. Posteriormente se dirigieron a la vereda Las Perlas, en donde asesinaron a dos hombres y a una mujer, esposa de uno de los occisos.

Un mes después, a pocos días de las elecciones de octubre, se registró un homicidio doble en la esquina del parque central de Puerto Guzmán; a escasos 10 metros de la estación de Policía. No hay ningún responsable capturado por estos hechos de sangre. Pocos días después se registró un atentado contra un habitante en la cabecera municipal. Resultó herido un Policía y un civil.

La Comisión Interclesial de Justicia y Paz denunció que el pasado 2 de diciembre, a plena luz del día, ingresó un grupo fuertemente armado a la inspección de San Pedro, en Puerto Caicedo. Según la denuncia, las denominadas ‘mafias’ se dirigían a los limites de Puerto Guzmán a perseguir a la guerrilla del frente ‘Carolina Ramirez – Farc Ep’.

En los humildes caseríos del Putumayo se siente de nuevo la angustia de la guerra. Foto: Ginna Piragauta.

La guerrilla

Luego de la dejación de armas por parte de las Farc-Ep, algunos de sus combatientes retornaron a la lucha armada en diversos puntos de la geografía nacional. El Putumayo no fue la excepción y hace cerca de un año se estructuró el frente ‘Carolina Ramirez – Farc Ep’. Esta organización al margen de la ley, con estructura militar, está conformada por excombatientes y jóvenes de las regiones periféricas del departamento.

Esta nueva guerrilla, asegura que es la misma de antes del proceso de paz, por lo tanto sigue la linea política ideológica de las Farc-Ep y han retomado todos los documentos de la antigua guerrilla, como los suyos. Están en alianza con los hombres del Frente Primero, que desde el inicio se apartaron del proceso de paz. Sin embargo, no siguen las orientaciones de Iván Marquez y Jesús Santrich.

En su expansión territorial, el frente ‘Carolina Ramirez – Farc Ep’ ha entrado en confrontación con ‘la mafia Sinaloa’, de quienes aseguran obedecen a estructuras paramilitares, en supuesta complicidad con las fuerzas militares. Esta versión es confirmada en varios municipios en los que tienen presencia ‘la mafia Sinaloa’, en donde es común que se desplacen con tranquilidad por las vías y/o ríos, a pesar de la presencia regular de hombres del Ejercito Nacional en los territorios.

La situación es cada día más compleja en el Putumayo, dados los múltiples homicidios que se han registrado en otros municipios y que aun no se han dado a conocer a la opinión pública. La guerra entre excombatientes, que en el pasado fueron compañeros y hoy, son enemigos, parece no dar tregua. El control de la coca es el detonante de un conflicto que atomizó la guerra y hoy se recrudece, como en otras épocas.

El pasado mes de diciembre, la nueva guerrilla emitió un comunicado público en el que aseguró tenían nuevamente un Secretariado del Estado Mayor Central. Dada la importancia de este documento, lo reproducimos en su totalidad, a continuación.

FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA EJERCITO DEL PUEBLO FARC-EP.

Comunicado a la opinión pública nacional e internacional.

𝐌𝐀𝐑𝐐𝐔𝐄𝐓𝐀𝐋𝐈𝐀 𝐒𝐎𝐋𝐎 𝐇𝐀𝐘 𝐔𝐍𝐀, 𝐐𝐔𝐄 𝐄𝐒 𝐇𝐈𝐒𝐓Ó𝐑𝐈𝐂𝐀 𝐃𝐄𝐒𝐃𝐄 𝟏𝟗𝟔𝟒.

El nuevo Secretariado del Estado Mayor Central de la FARC-EP. Transmite un cordial y efusivo saludo revolucionario a mandos y combatientes de los distintos frentes y unidades móviles, milicias bolivarianas, milicias populares, PCCC, masas organizadas desplegadas en el territorio nacional; e igualmente al pueblo colombiano y a todas las vertientes revolucionarias, organizaciones sociales, movimientos alternativos, la comunidad religiosa, la juventud, el estudiantado, a la clase obrera, al campesinado, a los indígenas, a las comunidades afro-descendientes, a los artistas y quienes luchan por emanciparse de la oligarquía corrupta tradicional al servicio del imperio.

Tenemos el gusto de informarles que:

1. Pese a la represión y obstrucción por parte del enemigo, hemos logrado reunir toda la comandancia ensanchada en nuestra geografía patria; el evento se llevó a cabo bajo los más altos niveles de camaradería y compromiso revolucionario, donde unánimemente coincidimos en la necesidad de la continuidad del proyecto revolucionario de la FARC-EP creado desde 1964, puesto que la Colombia que la FARC-EP le ha prometido a los colombianos todavía no la hemos logrado; mientras la dominación de la oligarquía corrupta auspiciada por el imperialismo persista en ahogar las esperanzas de una vida digna para nuestros conciudadanos, tendrá vigencia la rebelión armada en cualquier parte del mundo y Colombia no es la excepción.

2. En esta reunión se oficializa un nuevo Estado Mayor Central y su respectivo Secretariado de la FARC-EP, reajusta los Estados Mayores de Frente y columnas móviles, que ejercen control territorial en los diferentes municipios y departamentos de Colombia.

3. Ratificamos nuestros principios ideológicos, políticos y militares creados desde 1964 plasmados en conclusiones de Plenos y conferencias, excepto (la décima conferencia) sin cambiarles una tilde, ni una coma; colocamos nuestras armas, nuestra integridad y nuestro espíritu al servicio de las causas nobles de los desposeídos y todos aquellos que han sido ultrajados en su honra y en su honor por una clase política mentirosa, tramposa, corrupta, retrograda que nos ha gobernado bajo el eslogan de la libertad, la democracia y la paz, alimentando esperanzas vanas en un pueblo que lo único que ha hecho es poner su fuerza de trabajo para mantener una clase gobernante plagada de todas las inmoralidades, elevando a los más altos niveles de miseria y de pobreza a los menesterosos.

4. Manifestamos nuestro interés por la paz, pero aquella paz con justicia social, que genere la más alta felicidad posible, seguridad social y tranquilidad política para nuestro pueblo, no la paz de los sepulcros, ni la paz de los arrodillados.

5. En esta magna reunión, no solamente analizamos los problemas sociales, políticos, económicos, culturales, ecológicos, etc. del país; sino que también nos dimos un espacio para la reflexión donde se analizaron errores del pasado, que nos permitirá cualificar nuestro accionar y por ende darle tranquilidad a nuestro pueblo.

6. Estaremos abiertos a estrechar nuestros lazos de unidad con todos aquellos que se comprometan y demuestren que combaten sin vacilación al régimen oligárquico y a la intervención del imperialismo yanqui en nuestro suelo patrio.

7. El Pleno reconoce y agradece el apoyo brindado por el pueblo colombiano, ya que su ayuda ha hecho posible la continuidad del proyecto revolucionario. La FARC-EP, nos unimos al duelo y dolor de familiares y amigos de los líderes asesinados por la extrema derecha a lo largo y ancho del territorio nacional; de paso aprovechamos para exhortar a todos los inconformes que sueñan con una Colombia diferente a seguir en las luchas populares en los diferentes escenarios, sin jamás rendirse, ni caer ante las pretensiones de los poderosos que quieren mantener a un pueblo amedrantado, humillado, excluido y hundiéndolo en la miseria.

8. Frente al pronunciamiento del grupo de comandantes que estuvieron inmersos en el proceso de desmovilización y hoy manifiestan el retorno a las armas; Esto ratifica nuestra audaz y savia decisión de mantener firme y en alto las banderas de la única y legítima Marquetalia, que es histórica desde el 20 de julio de 1964. En momentos donde por culpa de quienes se creyeron los amos y señores de la estrategia se miraba agonizar nuestro ejército guerrillero y el proyecto revolucionario de nuestro comandante en jefe Manuel Marulanda Vélez.

9. Este pleno rinde los máximos honores a nuestros Marquetalianos de 1964, en especial a nuestro comandante en jefe MANUEL MARULANDA VELEZ, padre, maestro y conductor de nuestro invencible ejército revolucionario.
Pueblo y dignidad, Manuel Marulanda vive, la lucha sigue.

Secretariado del Estado Mayor Central FARC-EP.

Montañas de Colombia.
Septiembre 12 de 2019.

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